Esta novela no se lee: se atraviesa. El experimento literario que está descolocando a los lectores

No es una historia lineal ni un relato cómodo. El prisma del fuego, de David Soley, propone una novela espejo que puede leerse de varias formas y que obliga al lector a implicarse, releer y elegir. Poesía, barrio, memoria y riesgo narrativo se entrelazan en una obra que no acompaña: interpela.

El libro que pone palabras al grito que nadie quiso escuchar: cuando el bullying empuja al límite

Perdóname, pero no puedo es el relato de una infancia rota por el acoso escolar y de una familia luchando contra lo impensable. Una historia real, dolorosa y necesaria que muestra hasta dónde puede llegar el daño cuando se normaliza la crueldad… y por qué mirar hacia otro lado nunca es una opción.